Declaraciones de Existencia, la mía.


Declaraciones de Existencia, la mía.

A veces te imponen la necesidad de decir cosas importantes.
¿Por qué? ¿Por la simple razón que has alcanzado determinada edad y un conocimiento, un grado por encima de lo mediocre? ¿Qué culpa tienes de haber dejado el estándar medio y no entretenerte con la última estupidez del fútbol o mirar el culo que pasa por la acera de enfrente? Pero si te puedes estar prendado en la ventana hora y media esperando que de una nube arremolinada se desprenda un pequeño tubo que pueda avivar a un tornado en plena alta mar o tres horas tirado en la playa observando los minúsculos pedazos de conchas de moluscos y las filiformes algas muertas de color pastel.

Lo que sigue, son pequeños escritos que no alcanzan para un cuento, mucho menos para una narración y solo es posible que aparezcan mencionados disfrazados en algún otro escrito de mayor importancia y volumen. Son referencias, pensamientos largos, reflexiones algunas, idas de "pelota" otras. Pero todas forman parte indiscutible de mi existencia, se identifican con fracciones de mi pensamientos y fundamentos.
Que los disfrutéis. (O no...)


Somos apenas un 50% de seres humanos.

Así es;  somos tan solo el 50% de un ser humano en nuestra estructura, por más que vayamos descubriendo día a día lo compleja que es.
El restante 50% es el ambiente en que vivimos y nos desarrollamos, de donde nos nutriremos, el que condicionará los gustos, las maneras de alimentarse, los ritos y ritmos, las prioridades que le daremos a las tareas propias de vivir, muestra interrelación con el resto de los seres vivos, nuestros pares y nuestros similares, aun los más alejados.
El medio donde desarrollaremos nuestra actividad diaria.
Estas dos partes hacen al fin al total del ser humano. Porque bien dice el refrán:
“La genética carga el arma y el ambiente aprieta el gatillo”
¿Para qué explicar lo que ya es evidente?
Es simple como todo en el universo, simple y económico.








La ley de Menor Esfuerzo y la Ley de Menor Resistencia no son iguales.


¿Se puede decir y sostener esto sin necesidad de tener que explicar que a pesar que en las definiciones populares, ambas son sinonimias?
Sí, en realidad se puede si se hace desde el punto de vista de lo que puede comprender por estas dos frases o enunciados, una persona de un nivel intelectual poco afecto a la investigación o al escudriño de las cosas.
Y aquí es donde es necesario hacer un paréntesis. Hablar de mediocridad no es que sea necesario referirse a personas de escasa instrucción. La educación académica o laica es hasta cierto punto prescindible cuando existe la curiosidad y el anhelo irrefrenable de descubrir los orígenes de algo. Mientras una persona mantenga en sí esa llama votiva de búsqueda no pisará jamás el sendero de los miserables mediocres. Estos son los que se alimentan de las sobras de los inteligentes, las aves carroñeras que antes de cazar prefieren la carne corrupta y abandonada tras el festín del que hizo la presa. El mediocre es quién se conforma con lo que hay, con el maná caído sin buscar por sí mismo el sustento y pasa sus cuarenta años solo rogando al cielo por el próximo día sin cultivar, ni mover una piedra. El mediocre es quien se abandona a la sombra de los ingenios de las meninges de los pensantes, esperando como perrillos que les caiga una migaja y conformes van por la vida.
Este mediocre es quién hará la diferencia entre la Ley del Menor Esfuerzo y la Ley de Menor Resistencia.
En la primera se referirá a su propia persona y centrará en ella toda su vida y las necesidades que no debe forzar para alcanzar lo que solo debería otorgarle la viña por el hecho de pertenecer a la raza. La allegará a sus días y noches en que rutinariamente llevará la vida de un trozo de corcho flotando a la deriva según le convenga al viento que domine.
En la segunda la relacionará con todo aquello que se le resista o que oponga obstáculo a lo que se deba obtener, y ya no a lo que se “quiera” sino a lo que se “deba” adquirir centrando en los otros la capacidad y obligación dativa de la que se hace nuevamente acreedor por ser lo que se considera y no por su verdadera valía.
Buscará entonces el método de Menor Esfuerzo para conseguir  lo que le deben dar y con la menor Resistencia por parte de los demás. Allí separa ambas sinonimias de modo exasperante. El Mediocre.








Cuando dejamos que el servicio de mantenimiento nos gobierne.

Nuestro organismo, mucho más que una máquina, una verdadera compleja factoría donde ni siquiera hay un verdadero y único cerebro que piense como se nos hizo creer, tiene su estructura organizacional perfectamente delineada, pero ha dispuesto de modo un tanto malévolo la administración general a una díscola e inasible sustancia: La Inteligencia.
Aparte de todo el sistema es ella la que sienta sus reales en la cabecera de la mesa del directorio y ordena, no sin equivocarse demasiado a menudo, las ejecuciones de las órdenes del día.  Y es ella misma la que ha dado como ley primera que se evolucionará a base de prueba y error, de modo de tapar sus propios yerros y justificarles ante cualquier desaguisado. La Inteligencia se supone es un sistema dictatorial, donde el resto de las inteligencias menores solo aportan pareceres que casi nunca son tenidos en cuentas. Casi nunca.
Pero en su andar díscolo, apresurado y enrevesado, La Inteligencia no siempre es tan como la pintan y permite que los menos capacitados asuman roles para lo que no están calificados ni lo estarán a pesar de pasar años en prácticas.
Es el caso de cuando se permite que un cuadro inferior, el de mantenimiento de alarmas más precisamente, se siente a co-gobernar con ella, La Inteligencia.
Este sistema secundario, muy útil por cierto ya que es quién está de guardia las 24 horas al día recibiendo tanto desde los distintos y múltiples estamentos  internos, hasta los más sutiles estímulos externos, nos da aviso de todo aquello que pueda traer en sí, algún tipo de peligro para nosotros y nuestra vida. Nos da ese aviso por medio de una llamada de atención con un dolor, con un movimiento repentino, con agudizar alguno de los sentidos, despertándonos en pleno sueño, ante una aparente premonición, con una sensación cutánea o interna, de mil maneras el sistema está constantemente dándonos pautas de los requerimientos que tiene la factoría y allá van las reacciones conscientes e inconscientes a suplir y reparar el problema. Pero es solo un cuadro inferior, un juego de luces que se encienden y se apagan terminando su función una vez que el problema ha sido subsanado. Ahora, si a este simple jueguito de flip flop, lo sacamos de su lógica secuencial y lo ponemos a resolver por sí solo una ecuación emocional, lisa y llanamente le hemos cagado la vida, a él y la nuestra. Porque habremos permitido que las lucecitas que encendían y apagaban, estén permanentemente encendidas y el diario vivir sea conducido por el peor enemigo del ser humano: El Miedo hijo directo de aplicar este  peligroso juego de rol.
En cuanto dejamos que el Miedo nos gobierne, las Culpas, que son hermanas del Miedo, asumirán los puestos emocionales en nuestra estima y el Miedo nos paralizará por completo.
Y es razonable, un cuadro inferior no ha sido hecho para co-gobernar, no tiene capacidad, ya lo dije y más de uno ya lo hemos experimentado, por lo tanto y sin abundar mucho más, la receta es simple: comprender y deshacernos del co-gobierno; dejar a La Inteligencia en su tarea por más despelotada que sea y al sistema de alarmas que siga funcionando con que las luces se enciendan y se sobretodo se apaguen. De lo contrario seremos más luminosos que un árbol de navidad por más que sea pleno julio.










Poesía  nocturna

Negra manta sobre el aguaplomo
Susurra apenas un ave el aleteo
Recto el pico encorvado el lomo
Y deja una delgada estela violeta

Que serpentea, marioneta china
Entre las mínimas gotas cristalinas
De la lluvia, con cortina Azaharina
La olorosa, penetrante, tranquila

Agua sobre agua, dulce con salado
Lágrimas que corren hasta la boca
El cielo gustoso le regresa halagado
A la tierra lo que le tomó prestado

Sigue el ave su rumbo, silencioso
Busca con el ojo el último bocado
Antes de volver al nido mugroso
La suerte no acompaña esta noche

Duro rostro del pétreo acantilado
Con la faz de gigantes desafiantes
Mirando al mar el frontis afilado
Agua, piedra y aguas por delante

Negra manta plisada por el viento
Que cubre y no da abrigo al viajero
Húmeda y oscura, quitas el aliento
Tiritan los huesos como sonajero

El frío, tu compañero que espanta
El viento, amigo que sostienes el ala
Es el último vuelo graznas y cantas
Esperando que no se presente la mala

Eres vela blanca en noche cerrada
Llevas romance con la piedra y el faro
Irás  alborozada con la barca cargada
Y dirás que el día al fin no fue tan malo

Bajo la fría llovizna despierta sueñas
Pasas una vez más rozando el acantilado
Cree gaviota que del mar eres dueña
Y que mañana el hambre habrá cesado

Negra manta en occidente se cierne
Tenue luz ora por oriente aparece
La lluvia cesa su tristeza este viernes
La vida  nos castiga porque amanece






¿SOMOS ACASO ESBIRROS INCONSCIENTES DE VELEIDADES OCULTAS, MERCED DE VIENTOS DE FRACASOS Y ANHELOS FRUSTRADOS POR NUESTROS PROPIOS LIMITES?

FUIMOS DOTADOS DE (SI ES QUE NUESTROS CUERPOS ESTÁN EN LAS CONDICIONES QUE SE SUPONEN NORMALES) PIERNAS, BRAZOS Y TORSO PARA DESPLAZARNOS DONDE QUERRÁMOS EN LA FAZ DE LA TIERRA; DE INTELIGENCIA COMO PARA PODER ACCEDER A CUALQUIERA DE LAS SUPUESTOS ESCALONES SOCIALES QUE EL SER HUMANO HA PERGEÑADO; DE HABLA COMO PARA PODER COMUNICARNOS CON CUALQUIER SER EN EL LUGAR DEL MUNDO QUE SEA.
PERO NOS SENTIMOS ANCLADOS COMO UN VIEJO NAVÍO HERRUMBRADO Y VACÍO, EN UN PUERTO DESHABITADO Y RUINOSO, ALEJADO DE TODO, ROMÁNTICO, BRUMOSO, MELANCÓLICO, BEODO Y OLVIDADO POR LA SUERTE.
PRACTICAMOS EL ANACOLUTISMO, INCOHERENCIA INDECENTE DE NUESTRA PROPIA DIALÉCTICA FORZADA POR UNA FALSA HUMILDAD Y NOS AMPARAMOS EN IMÁGENES QUE NOS RECUERDAN LO INFELICES QUE SOMOS PERMANENTEMENTE, COMO SI DE UNA DEPOSICIÓN DE PRINCIPIOS DE LA SANT

A IGLESIA SE TRATARA.
ENCIERROS DE NUESTRA PROPIA ALMA PARA QUE PURGARA EL PECADO DE ANHELAR LO PROHIBIDO A LA CARNE: LA AMBICIÓN.
¿QUE SERÍAMOS SIN AMBICIÓN?
¿QUE SERÍAMOS SIN SUEÑOS POR CUMPLIR?
REFRESQUEMOS NUESTROS SUEÑOS Y HAGAMOS REALIDAD LOS DESEOS, NO LOS EXPONGAMOS COMO CASTIGOS INALCANZABLES, PORQUE TODO CUANTO SOÑAMOS ES PARTE DE LO QUE SOMOS CAPACES DE REALIZAR, PORQUE NO PODEMOS IMAGINAR NADA QUE ESTÉ FUERA DE LO QUE SOMOS CAPACES DE HACER.
PROBADO ESTÁ.
NO SOÑEMOS DE MÁS, HAGAMOS MÁS.
DELEITÉMOSNOS EN HACERNOS FELICES. QUE HAREMOS FELICES A LOS DEMÁS.



NO SEAMOS ANACOLUTISTAS.
SEAMOS COHERENTES CON NOSOTROS MISMOS Y LA VIDA SERÁ MEJOR.





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